Es importante que el equipo interno de proyecto se componga de personas con poder de decisión y conocedoras del funcionamiento de la organización. Una cuidadosa selección del equipo, consensuada con el partner de consultoría es de gran ayuda para el desarrollo satisfactorio de la implantación.
El plan de proyecto se elaborará de forma conjunta entre la empresa y el partner, definiendo las fases, tareas, recursos, plazos e hitos, realizando un seguimiento constante de su cumplimiento y una gestión ágil de riesgos y desviaciones.
Existen varios puntos de incidencia a lo largo del ciclo del proyecto, que se deben tener en cuenta: planificar acciones en prevención de los riesgos que se pueden producir en estos proyectos (cualificación de las personas que intervienen en el proyecto, disponibilidad, desviaciones del alcance, incumplimiento de plazos...), dificultades en determinar el alcance del mismo por errores u omisiones en los procesos, diseñar un buen plan de gestión del cambio cuyo objetivo sea intentar obtener el máximo nivel de mejora en los procesos a través de la implantación.
Desde un punto de vista técnico, previo al inicio, es aconsejable profundizar en un análisis de los procesos de la compañía. A veces los procedimientos existen pero no se aplican...o están mal diseñados....Es deseable aprovechar la implantación para realizar reingeniería de procesos. SAP no va a solucionar las posible deficiencias organizativas, más bien las pondrá de manifiesto.
Debemos tener siempre presente que las soluciones a los procesos se deben adaptar en la medida de lo posible a las funcionalidades de SAP y a sus posibilidades de configuración, minimizando así los desarrollos e impidiendo que se modifique el estándar. Garantizaremos un posterior mantenimiento y evolución del sistema mucho más sencillo. Tengamos en cuenta que nunca hay dos soluciones iguales en consultoría, el consultor debe combinar experiencia e imaginación. |