Introducción  
     
 

El mercado de la facturación electrónica se encuentra en plena ebullición. La e-factura se ha convertido en un instrumento de competitividad muy importante gracias a la reducción de costes de gestión y emisión que comporta.

La necesidad de gestionar un alto número transacciones con clientes y proveedores asociados a la actividad comercial de una empresa, implica asumir altos gastos de impresión, envío o recepción, manipulación del documento, registro, verificación, almacenaje físico y consulta.

Actualmente existe un marco legal claro que da a la factura electrónica la misma validez legal que a la factura impresa, gracias al uso de la firma digital con certificados reconocidos.

También desde el punto de vista técnico, la tecnología permite transmitir las facturas entre emisor y receptor por medios electrónicos (ficheros informáticos en diferentes formatos) y telemáticos (de un ordenador a otro), por canales seguros.

Un caso particular y poco conocido es la autofacturación electrónica, que es la facturación emitida y firmada electrónicamente por el cliente, en nombre del proveedor, siempre con la aceptación y el consentimiento explícito del proveedor.

La autofacturación electrónica, complementada con la gestión del circuito de compra en la extranet, permite reducir drásticamente los costes de gestión de las transacciones a proveedor, gracias a un control total de pedidos, recepciones, validación de facturas y control de pagos.

 
     
 
Aspectos Clave de la Solución  
     
 

Toda implantación de este servicio de emisión electrónica de facturas de proveedores o clientes se debe contemplar teniendo en cuenta tres aspectos clave: la solución tecnológica a utilizar, el marco legal a cumplir, y el acuerdo comercial entre las partes (especialmente en el caso de autofacturación electrónica de proveedores).

La solución tecnológica deberá garantizar la calidad del servicio, y contará con las funcionalidades necesarias para completar el proceso de facturación electrónica:

  • Custodia de facturas emitidas / recibidas.
  • Uso de la firma electrónica.
  • Integración con los sistemas informáticos del emisor / receptor.
  • Canal para facilitar el acceso y la consulta de los documentos (web).
  • Herramientas para validar la firma.

 
 

Se deberá cumplir el marco legal vigente, en lo que respecta a normativa fiscal y tributaria y al formato de los ficheros de factura electrónica.

Por otro lado, deberá existir un acuerdo comercial en el que las partes implicadas se comprometen a cumplir las condiciones específicas de la autofacturación.
 
     
 
Implantar la Facturación Electrónica  
     
 

Existen dos posibilidades para la puesta en marcha de un servicio de facturación electrónica: la externalización del servicio o la implantación de una solución.

La externalización de la facturación electrónica facilita la puesta en marcha del servicio, ya que los proveedores de e-factura cuentan con infraestructuras estándares para todos sus clientes. Estos servicios están disponibles en modo ASP, o lo que es lo mismo en un formato de pago por uso.

Las empresas también pueden implantar la e-factura dependiendo del estado de madurez de sus sistemas de información. Es importante destacar que la facturación es un proceso que afecta a muchas actividades de la compañía y su manera de relacionarse con proveedores y clientes.

Dentro de la cadena de valor, la factura es un proceso intermedio, que une los ciclos de aprovisionamiento con los ciclos de pago. Es por ello que un proyecto de autofacturación electrónica puede extender la relación con los proveedores: desde la generación del pedido, pasando por la imputación de albaranes u hojas de servicio, hasta llegar a la validación y autorización de la factura generada y la creación de la orden de pago y control de la misma.

Es importante destacar que un proyecto de facturación electrónica puede ser implantado en diferentes fases, enriqueciendo de forma paulatina los servicios ofrecidos a los clientes y/o proveedores.

 
 
 
 
Conclusión  
     
 

En muchas compañías no existen soluciones automatizadas para la comunicación y gestión con los proveedores y clientes. Ello provoca un esfuerzo importante en el uso de recursos económicos, materiales y, sobre todo, personales. Además la empresa se enfrenta a su competencia que ya cuenta con soluciones integradas con sus proveedores y clientes.

La implantación o externalización del servicio de facturación electrónica repercute en una mejora y agilización del servicio al proveedor/cliente, mejora la eficiencia operativa, da mayor capacidad de negociación con los proveedores, proporciona una drástica reducción de costes y, por tanto, un rápido retorno de la inversión realizada.
 
 
 
 
 
 

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