Existen dos posibilidades para la puesta en marcha de un servicio de facturación electrónica: la externalización del servicio o la implantación de una solución.
La externalización de la facturación electrónica facilita la puesta en marcha del servicio, ya que los proveedores de e-factura cuentan con infraestructuras estándares para todos sus clientes. Estos servicios están disponibles en modo ASP, o lo que es lo mismo en un formato de pago por uso.
Las empresas también pueden implantar la e-factura dependiendo del estado de madurez de sus sistemas de información. Es importante destacar que la facturación es un proceso que afecta a muchas actividades de la compañía y su manera de relacionarse con proveedores y clientes.
Dentro de la cadena de valor, la factura es un proceso intermedio, que une los ciclos de aprovisionamiento con los ciclos de pago. Es por ello que un proyecto de autofacturación electrónica puede extender la relación con los proveedores: desde la generación del pedido, pasando por la imputación de albaranes u hojas de servicio, hasta llegar a la validación y autorización de la factura generada y la creación de la orden de pago y control de la misma.
Es importante destacar que un proyecto de facturación electrónica puede ser implantado en diferentes fases, enriqueciendo de forma paulatina los servicios ofrecidos a los clientes y/o proveedores. |