Sus responsabilidades abarcan un amplio abanico:  
     
 
  • Establecer de forma clara metas y objetivos del proyecto, manteniendo siempre la visión de conjunto.
  • Planificar el proyecto en cuanto a actividades a realizar, plazos de ejecución y resultados a obtener.
  • Asignar tareas a los miembros del equipo, siempre teniendo en cuenta su funcionamiento global.
  • Supervisar y evaluar personalmente los resultados de cada etapa e hito del proyecto.
  • Motivar a los miembros del equipo e impulsar la cohesión del grupo.
  • Realizar un seguimiento constante, detectando desviaciones del objetivo y tomando medidas para corregirlas o minimizarlas.
  • Tomar decisiones con rapidez y eficacia, siempre basadas en factores objetivos.
  • Intervenir directamente en la resolución de conflictos y problemas que puedan surgir dentro del equipo.
  • Debe ser capaz de anticipar riesgos, corregirlos, minimizarlos y tomar medidas.


 
 

En esta ocasión vamos a centrarnos en las responsabilidades que atañen a la gestión de los riesgos del proyecto.

Los riesgos en los que se debe incidir son los que afectan:

 
     
 
¿Qué debe hacer el Project Manager respecto a los riesgos de un proyecto?  
     
 
  • Identificarlos, de forma anticipada: Al inicio del proyecto y en los puntos de control y seguimiento.
  • Ponerlos de manifiesto a la organización y al equipo.
  • Evitarlos o minimizarlos.
 
 

¿Qué debe evitar el Project Manager en la gestión de riesgos?  
     
 
  • Identificar los riesgos pero no tomar ninguna medida para minimizarlos (practicar la ‘estrategia del avestruz’).
  • No hacer participe a la organización de los riesgos existentes, indicativo de irresponsabilidad.
  • No darle importancia al análisis de los riesgos, y en consecuencia no ocuparse de este tema.
 
 

Finalmente vamos a exponer algunos ejemplos de riesgos más comunes:  
     
 
  • Discrepancia en los objetivos entre la organización y el cliente, receptor de los resultados del proyecto.
  • Evaluación económica del proyecto no adecuada con los objetivos.
  • Desviaciones en los plazos de entrega.
  • Análisis incompleto o erróneo del alcance de los procesos a implantar.
  • Deficiencias en la gestión del proyecto.
  • Una inexistente o inadecuada planificación de la gestión del cambio.
  • Falta de formación en los miembros del equipo.
  • Falta de recursos materiales.
  • Falta de recursos humanos.
 
     

Conclusión:  
     
  Es muy importante considerar que en un proyecto nunca evitaremos los imprevistos. Cuando ocurran hemos de centrarnos en gestionarlos de la forma más adecuada.  
 

 

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